sábado, 9 de junio de 2007

Amo a House

Amigos, debo confesarlo, este hombre me tiene robado el corazón. Hacía tiempo que no me identificaba tanto con un personaje televisivo, hasta la aparición del grandioso House. Quizá que ahora recuerde ese puesto lo ocupaba el entrañable “Bizcochito” de la serie Ally McBeal. El personaje interpretado por Peter MacNicol era ese abogado bajito, llevo de tics, de complejos, con estratagemas para desorientar al contrario. Su aparente fragilidad y desestabilidad emocional se transformaban en implacable dureza y energía cuando cruzaba el umbral de la sala del tribunal. Y además de todo ello era fan de Barry White. Pues bien, House es mi nuevo icono. Pero cómo un ser tan arrogante, soberbio, en ocasiones despreciable puede enamorar así al personal. Puede que sean sus profundos ojos azules. Puede que sea esa barba de tres días cuidadosamente descuidada. Puede que su personalidad solitaria. Puede que su genialidad para resolver enigmas sólo al alcance de los más grandes. Puede que su fino e irónico sentido del humor. Puede que sea su filosofía de que “curamos enfermedades, no a enfermos”. Puede que sea su premisa de “que todo el mundo miente”. Puede que sea su afición por el piano. Puede que sea su incapacidad para cumplir ciertas normas. Puede que sea su trato a los pacientes pesados de la consulta. Puede que sea su terrible y a veces demoledora franqueza. Puede que sea su cojera. Puede que sea su moto. Puede que sea su convencimiento en todo momento de hacer siempre lo correcto. Pueden ser muchas cosas. Pero lo definitivo, la guinda al pastel fue durante el transcurso del capítulo 21 de la tercera temporada “Familia”. Por circunstancias que no quiero desvelar House se ve obligado a comprarse un nuevo bastón. Wilson lo acompaña a una tienda de antigüedades y allí mientras el chico de la tienda le va mostrando diversos modelos. De fondo suena el himno. Si amigos, el himno del heavy por antonomasia. Y no solamente eso, sino que además en su versión original de voz del gran y desaparecido Bon Scott. Ah !!! Aquellas notas, aquel inicio espectacular, esos acordes de guitarra del incombustible Angus. Amigos, House me robó el corazón en el momento que “Highway to Well” de los AC/DC sonó al compás de los pasos de nuevo bastón.

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