viernes, 26 de agosto de 2011

Breaking Bad

Miro la fecha de mi ultimo post en el blog y mi primer pensamiento es el decir "joder como pasa el tiempo". Y es que cuatro años dan para mucho. La verdad es que empecé el blog por mi creciente interés por las series. Tengo que decir, que ya desde muy pequeño era un apasionado de la televisión y de las series. Pero era una pasión compartida en los corrillos a la hora del recreo en el colegio, y más tarde en la mesa del bar rodeado de cervezas y cubatas. El auge de los blogs me permitió extender y compartir esa pasion con todo el mundo. Aunque como muchas cosas en mi vida empecé con ímpetu, pero la disponibilidad de tiempo, o la aparición de otros intereses hico que fuera dejandolo abandonado.

¿Y que me ha hecho volver a retomarlo? Pues diría que varios factores. En primer lugar una cierta estabilidad personal que me hace poder disponer de ese tiempo que antes no tenia. Esa misma estabilidad me permite poder concentrar parte de mi energía en esta mi pasión por las series de televisión. Pero más allá de estos factores de tipo personal hay un par que para mi son esenciales. Sobretodo, sobretodo y por encima de todos ellos, es que desde esos lejanos cuatro años la proliferación de no buenas, sino de excelentes series de televisión ha propiciado que mi consumo haya aumentado de forma tremendamente exponencial. Esto, junto a mi entrada en twitter y las posibilidades de poder llegar a más gente y poder compartir que ello me ofrece han sido definitivos para intentarlo de nuevo. Espero, que este nuevo arranque no quede en solamente eso, un nuevo intento. Ya veremos.

Después de esta extensa introducción que creía necesaria, vamos a lo que vamos. El objetivo de mi primer post después de cuatro años es para reflexionar sobre uno de mis últimos descubrimientos. Como muchas veces sucede, oyes comentarios, lees artículos de entendidos, los ves en las listas de nominados y agraciados de premios relacionados con el mundo de la televisión. Pero a pesar de ello no habías dado el paso de ponerte a visionarla. Han tenido que pasar 3 temporadas para que me decidiera a darle una oportunidad a una de las grandes series que actualmente copan el panorama televisivo. Así que antes de irme de vacaciones, empece a bajarme capitulo tras capitulo para completar esas tres primeras temporadas, más los primeros capítulos de la cuarta recién estrenada. Tiempo disponía, ganas todas y expectativas grandes. Y después de engullir 38 capítulos (34 de las tres primeras temporadas, más cuatro de la cuarta) tengo que afirmar que Breaking Bad pasa a formar parte de mi lista Top de series predilectas.

A la gente que ya la siga poca cosa tengo que explicarles. Pero para aquellos , espero que pocos, que no lo hacen. Abrir bien los sentidos por que ahí van mis razones por las cuales no debéis de perder ni un minuto en empezar a descargarla.
El punto de partida de por si ya es original. Walter White es un soso profesor de química de un típico instituto americano de la localidad de Alburquerque. Su pasiva y monótona vida da un vuelco total, cuando el médico le comunica que padece un cáncer en su fase terminal. Y que ello supone que le queda poco tiempo de vida. Ante esta terrible situación, Walter decide ocultarselo a su familia. Y no sólo eso, sino que para proveer a su familia para cuando él haya muerto no encuentra una mejor y más rápida forma que fabricar y vender droga. Su gran conocimiento en química le ayuda a fabricar cristal de una pureza nunca vista en el mercado. A partir de ahí Walter junto a su socio Jesse Pinkman, un camello de poca monta, empezarán una aventura que les llevará a recorrer el submundo de la droga.

Los que se pregunten que diferencia Breaking Bad de otros proyectos, y que la hace merecedora de los elogios y galardones que atesora, la respuesta es sencilla. Uno de los elementos que marca la diferencia es el dibujo de los personajes. Y en ello, Breaking Bad es excepcional. Su creador Vince Gillian nos pinta un mural de unas personas de las que reciben la denominación de normal, que por una circunstancia terrible se ven envueltos en una espiral de violencia despiadada. Lo que mas me atrae de una serie es ver la evolución de sus protagonistas. En este caso, vemos a un Walter White que empieza siendo una especie de Flanders (un parecido razonable que no se si hecho expresamente), un tipo pusilánime, atrapado en un trabajo sin expectativas, muy por debajo de su capacidad intelectual, con una mujer embarazada, un hijo con una deficiencia y que por esas cosas nos encontraremos con un Walter con su alter ego Heisenberg un tipo duro, frío, calculador y violento.

Y es que si uno decide meterse en el mundo de la droga, este no es como muchas veces nos han vendido. Es un mundo sórdido, lleno de gente excéntrica a quien la vida humana importa poco en aras de mantener su negocio. Y eso, lo van descubriendo poco a poco y a base de palos tanto Walter como Jesse. Y precisamente este es uno de los planteamientos contradictorios a los que se enfrenta tanto Walter como se le plantea al publico. Es ético vender droga, aun cuando su fin es conseguir dinero para la familia. No entrare en polémica, os la dejo a vosotros.

Junto a este conflicto, Breaking Bad va más allá y nos ofrece un abanico de temas subliminales. La voracidad de las empresas farmacéuticas, el sistema de seguros médicos estadounidense, las trampas legales que se utilizan para el blanqueo, e incluso las guerras internas de los grandes cárteles de la droga mejicano.

Alicientes no faltan, y lo mejor es que ha ido de mejor a muchísimo mejor. Un ultimo dato, la primera imagen de la serie, es la de un tío como Walter, en medio del desierto, en calzoncillos y con una automática en la mano. Si con todo esto no os he convencido. Os bajáis un par de episodios y luego ya me diréis.