En multitud de ocasiones se asocia de forma errónea los cambios históricos siguiendo el calendario gregoriano. Según esto los saltos de siglo serían cada cien años. De tal manera que formalmente el inicio del siglo XX hubiera nacido en el año 1900. Pero la historia de la humanidad en raras ocasiones ha seguido el dictado del calendario. Es por ello que el siglo XX a efectos históricos no nació en el 1900, sino que fue el 28 de julio de 1914, día del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo. Acto que fue el detonante para la declaración de la Primera Guerra Mundial, conocida como la Gran guerra. Porque explico todo esto más propio del canal Historia, que de un blog de series. Pues la respuesta es sencilla, era preciso esta introducción para valorar más allá de otros aspectos más formales del medio, a la gran serie del momento fuera de las fronteras americanas.
Si los americanos son los maestros en series de ficción, son los ingleses los amos en las llamadas series de época. El ultimo ejemplo de este don es Downton Abbey de la que actualmente se está emitiendo la segunda temporada. Hay que reseñar, que esta segunda está siendo mejor que su antecesora. Downton Abbey se centra en la andanzas de una familia, en teoría adinerada de la campiña inglesa que vive en una suntuosa mansión que da nombre a la serie. En la primera temporada la acción se desarrolló a caballo entre los esfuerzos de los padres y familiares para colocar a las tres hijas para asegurar el buen nombre de los Crawley y el futuro de Downton Abbey, y las intrigas de los miembros del servicio, mayordomos, amas de llaves, mozos, cocineras, choferes y asistentas. Si bien la factura final es impecable como suele ser en obras provenientes de la Gran Bretaña. Los escenarios, el vestuario, la fotografía, la banda sonora, el guión, y el trabajo de cada uno de los actores que están enormes en los roles de sus personajes. Uno podría decir que no dejaba de ser una versión moderna y revisada de otra serie británica, "Arriba y abajo" que nos narraba como en esta ocasión las vicisitudes de los señores de la mansión, y los siervos con sus relaciones, tensiones, alegrías, tristezas, esperanzas y anhelos. Downton podría haberse quedado en eso, una versión. Pero el gran salto lo ha efectuado en esta segunda temporada. Y esto se debe, a mi humilde entender al marco de fondo en el que sus creadores han decidido ubicar el desarrollo de la acción.

El último capítulo de la anterior temporada ya nos mostraba por donde irían los tiros, al finalizar con el anuncio del inicio de la guerra. Y es aquí donde retomo el párrafo inicial. Como ya anotaba, a nivel formal, la serie no ha experimentado cambio alguno. A nivel técnico la excelencia continua siendo incontestable. Pero lo que más me ha fascinado en este arranque y de ahí la diferencia con otras obras de temática parecida, es la excelente y sublime descripción que se realiza de uno de los periodos históricos más convulsos. El mundo que nacería después de la gran guerra ya no volvería a ser el mismo. La estructura políticosocial, los esquemas heredados de formas propias del XIX dejarían paso a nuevas propuestas que desembocarían en la terrible tragedia que supuso el conflicto bélico más devastador conocido, La Segunda Guerra Mundial.
Y el gran ejemplo de ese cambio, de esa transición a una nueva época a un cambio de siglo fue la sociedad inglesa. Tal y como se refleja de forma magnifica, existía a pincipios del XX esa estructura casi feudal, proveniente de la mitificada Inglaterra victoriana, en donde la estratificación social estaba muy marcada. Los señores terratenientes tenían y gozaban de un estatus, distinto a los empleados dedicados a mantener en orden las posesiones, es decir, los grandes terrenos y las enormes mansiones o Palacios. Es el caso de la familia Crawley, cuyo máximo exponente de esta visión antigua de la sociedad es el personaje encarnado por la actriz Maggie Smith que da vida a la matriarca de la saga y que vela por el mantenimiento de los privilegios de los suyos. El personaje es delicioso, y el trabajo de Maggie Smith es indescriptible, de lo mejor de la serie. En el otro extremo están sus nietas. Que vienen a representar el cambio, sobretodo el nuevo rol que la mujer va a tomar durante y especialmente después del conflicto bélico. Cada una de las tres representa es una historia, pero mientras la mayor Lady Mary lucha por un amor no correspondido y es la heredera con la responsabilidad que ello supone, la mediana Lady Edith busca encontrar su sitio y el amor verdadero, la menor Lady Sybil es la viva representación la mujer moderna del XX. A pesar de su acomodada posición, se rebela contra ella. Asiste a manifestaciones prosufragistas en favor de voto de la mujer, y al estallido de la guerra toma la decisión de trabajar como enfermera.

Junto al amanecer del feminismo moderno, en donde más impresionado me tiene Downton es la cruda descripción de la guerra, pero en gran medida las secuelas de la misma. Magnifica es la forma en la que se nos dibuja el horror con el que los soldados habían de convivir al reguesar a casa. Este fue otros de los aspectos que la guerra cambio a la sociedad. De guerras siempre habían existido, pero el horror, el terror, la crueldad de ésta, nunca antes vista. Marco a toda una generación. Mientras que los jóvenes deseaban ser llamado a filas, porque para ellos ir a la guerra era algo honorable. La contra eran los veteranos que volvían llenos de miedos, y pesadillas porque habían experimentado en propia carne el infierno. Estas dos posturas quedan maravillosamente descritas. Finalmente, en el último episodio emitido, ya han introducido dos elementos más, de dos hechos historicos que marcaron brutalmente los años de 1914 a 1917. Y los dos protagonizados por el personaje de Tom Branson, irlandes y chófer de la familia. Y son por un lado la inestabilidad y el incipiente y creciente conflicto irlandés que durante esos años de guerra alcanzó una fuerza que perdura hasta nuestros días. Y junto a él empiezan a llegar las primeras noticias y ecos de la revolución que se estaba gestando en ese lejano y enorme país llamado Rusia. En donde el pueblo se levantaba frente a las injusticias de una sociedad inmovilista como era el régimen zarista. Estoy seguro que esta segunda temporada acabaraácon la palabra comunismo resonando por las paredes de Downton Abbey.
La suma de todo ello hacen de Downton una serie que me tiene enganchado, cautivado, embrujado, seducido. Una obra maestra que trasciende el puro genero televisivo convirtiendose en una crónica histórica de un momento, de una época clave de la pasada centuria.

El último capítulo de la anterior temporada ya nos mostraba por donde irían los tiros, al finalizar con el anuncio del inicio de la guerra. Y es aquí donde retomo el párrafo inicial. Como ya anotaba, a nivel formal, la serie no ha experimentado cambio alguno. A nivel técnico la excelencia continua siendo incontestable. Pero lo que más me ha fascinado en este arranque y de ahí la diferencia con otras obras de temática parecida, es la excelente y sublime descripción que se realiza de uno de los periodos históricos más convulsos. El mundo que nacería después de la gran guerra ya no volvería a ser el mismo. La estructura políticosocial, los esquemas heredados de formas propias del XIX dejarían paso a nuevas propuestas que desembocarían en la terrible tragedia que supuso el conflicto bélico más devastador conocido, La Segunda Guerra Mundial.
Y el gran ejemplo de ese cambio, de esa transición a una nueva época a un cambio de siglo fue la sociedad inglesa. Tal y como se refleja de forma magnifica, existía a pincipios del XX esa estructura casi feudal, proveniente de la mitificada Inglaterra victoriana, en donde la estratificación social estaba muy marcada. Los señores terratenientes tenían y gozaban de un estatus, distinto a los empleados dedicados a mantener en orden las posesiones, es decir, los grandes terrenos y las enormes mansiones o Palacios. Es el caso de la familia Crawley, cuyo máximo exponente de esta visión antigua de la sociedad es el personaje encarnado por la actriz Maggie Smith que da vida a la matriarca de la saga y que vela por el mantenimiento de los privilegios de los suyos. El personaje es delicioso, y el trabajo de Maggie Smith es indescriptible, de lo mejor de la serie. En el otro extremo están sus nietas. Que vienen a representar el cambio, sobretodo el nuevo rol que la mujer va a tomar durante y especialmente después del conflicto bélico. Cada una de las tres representa es una historia, pero mientras la mayor Lady Mary lucha por un amor no correspondido y es la heredera con la responsabilidad que ello supone, la mediana Lady Edith busca encontrar su sitio y el amor verdadero, la menor Lady Sybil es la viva representación la mujer moderna del XX. A pesar de su acomodada posición, se rebela contra ella. Asiste a manifestaciones prosufragistas en favor de voto de la mujer, y al estallido de la guerra toma la decisión de trabajar como enfermera.

Junto al amanecer del feminismo moderno, en donde más impresionado me tiene Downton es la cruda descripción de la guerra, pero en gran medida las secuelas de la misma. Magnifica es la forma en la que se nos dibuja el horror con el que los soldados habían de convivir al reguesar a casa. Este fue otros de los aspectos que la guerra cambio a la sociedad. De guerras siempre habían existido, pero el horror, el terror, la crueldad de ésta, nunca antes vista. Marco a toda una generación. Mientras que los jóvenes deseaban ser llamado a filas, porque para ellos ir a la guerra era algo honorable. La contra eran los veteranos que volvían llenos de miedos, y pesadillas porque habían experimentado en propia carne el infierno. Estas dos posturas quedan maravillosamente descritas. Finalmente, en el último episodio emitido, ya han introducido dos elementos más, de dos hechos historicos que marcaron brutalmente los años de 1914 a 1917. Y los dos protagonizados por el personaje de Tom Branson, irlandes y chófer de la familia. Y son por un lado la inestabilidad y el incipiente y creciente conflicto irlandés que durante esos años de guerra alcanzó una fuerza que perdura hasta nuestros días. Y junto a él empiezan a llegar las primeras noticias y ecos de la revolución que se estaba gestando en ese lejano y enorme país llamado Rusia. En donde el pueblo se levantaba frente a las injusticias de una sociedad inmovilista como era el régimen zarista. Estoy seguro que esta segunda temporada acabaraácon la palabra comunismo resonando por las paredes de Downton Abbey.
La suma de todo ello hacen de Downton una serie que me tiene enganchado, cautivado, embrujado, seducido. Una obra maestra que trasciende el puro genero televisivo convirtiendose en una crónica histórica de un momento, de una época clave de la pasada centuria.